CONCHITA

Diario Espiritual de una
Madre de Familia

Un nuevo Pentecostés

Nuestro mundo secularizado y desacralizado muere por la ausencia de Dios. Se ha sumergido en el espíritu de confort y de goces. Hay un solo remedio: el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo. Sólo Él podrá "revitalizar" a la Iglesia y "revivificarla" por un "nuevo Pentecostés".

Juan XXIII, Vicario de Jesucristo, lo proclamó con fuerza: la lglesia necesita un "nuevo Pentecostés".

Cincuenta años antes del Concilio, Conchita no cesaba de repetirlo en sus escritos: "la Iglesia y el mundo tienen necesidad de un nuevo Pentecostés, un segundo Pentecostés, un Pentecostés sacerdotal, un Pentecostés interior.

La Sierva de Dios, que tenía una ardiente devoción a la Virgen María nos lo ha asegurado: "el Espíritu Santo y María salvarán a la Iglesia".

Si, la misión profética de Conchita es recordar al mundo moderno y materializado, ávido de libertad, que "sólo será salvado por 'UN NUEVO PENTECOSTES' " y por el EVANGELlO DE LA CRUZ.

Este "nuevo Pentecostés", esta acción santificadora del Espíritu debe iniciarse en los sacerdotes y extenderse por todo el Pueblo de Dios. Como en el primer Pentecostés el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y sobre la Comunidad reunida en el Cenáculo.

"Quiero volver al mundo en mis sacerdotes, quiero renovar el mundo de las almas manifestándome primero en mis sacerdotes. Quiero dar un poderoso impulso a mi Iglesia infundiendo como en un nuevo Pentecostés al Espíritu Santo."

Pero el Espíritu Santo sólo puede venir al mundo por la Cruz de Cristo, porque las dos misiones: la del Hijo y la del Espíritu son inseparables.

"Reinará el Espíritu Santo el día que reine el dolor, el sacrificio, o sea la Cruz en los corazones y mientras no reine la Cruz en las almas no reinará, no, el Espíritu Santo". (Diario T. 16, p. 257-277, mayo 26, 1901).

María, Madre de Jesús, y Madre de la Iglesia hará por su intercesión y su plegaria que se renueve el prodigio de Pentecostés, para que toda la Iglesia, ese "pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" realice el designio de amor fontal del Padre y sea verdaderamente la Iglesia Santa.


 

Indice