APOSTOLADO DE LA CRUZ

Cadena de Amor

 

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¿Q
ué es la Cadena de Amor?


Es la forma práctica de vivir el sacerdocio bautismal. En los manuscritos de la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, inspirada por Cristo, ha llamado esta vivencia la "Cadena de Amor".

La Cadena de Amor es también el ejercicio del sacerdocio espiritual por el cual "todas las obras, preces y proyectos apostólicos, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y del cuerpo, si se realizan perfectamente en el Espíritu, mas aún las molestias de la vida si se soportan pacientemente, se convierten en hostias espirituales aceptables a Dios por Jesucristo". (L.G. No. 34; cfr. I P 2,5).

Nuestros Estatutos dice lo siguiente:

La Cadena de Amor es el modo característico de vivir el sacerdocio bautismal de quienes vivimos la Espiritualidad de la Cruz.

Viviremos la Cadena de Amor asumiendo la existencia de Jesús, en fidelidad a Dios y a todos los hombres, haciendo de la vida una ofrenda permanente.  Estudiaremos sus fundamentos y reglas y fomentaremos su practica.

Como consecuencia de nuestra atención amorosa a Dios haremos cada día, con la frecuencia que nos sea posible, el Ofrecimiento del Verbo Encarnado.

 

 


"Yo desde que encarné en el seno purísimo de María compraba gracias y quiero que tú, transformada en Mí, viviendo de mi vida no hagas ya otra cosa."

"Debes olvidarte de ti y de día y de noche ofrecerlo todo por la salvación y perfección de las almas."

"Mira, vas a hacer una Cadena; cada hora de tu vida será un eslabón de oro, ofreciéndola con esa intención; quiero que no se corte hasta tu muerte." (Diario de Conchita, Junio 21, 1906)


La venerable sierva de Dios, con la debida autorización de su director espiritual, inició esta práctica el 28 de marzo de 1906: «Comience ya esa cadena, y que, por una fidelidad finísima, no termine sino hasta la muerte» (
Cuenta de Conciencia de Conchita, CC 22, 261); sintió también la inspiración de hacer participar a toda su descendencia espiritual en la formación de una sola Cadena de Amor.

Son muchas las «ventajas de la práctica de la Cadena de Amor». Podemos señalar cuatro principales.

  1. Es una forma de vivir prácticamente nuestro sacerdocio bautismal, las veinticuatro horas del día, en unión con Cristo Sacerdote y Víctima y con María, Madre del Sumo Sacerdote.

  2. Ayuda notablemente al crecimiento de las virtudes, sobre todo del amor a Dios y al prójimo.

  3. Da un nuevo sentido a la vivencia de las realidades terrestres, impregnándolas del espíritu evangélico de la Cruz.

  4. Y por último, nos une a la acción litúrgica de la Iglesia, sobre todo a la Eucaristía. Así, quienes estamos continuando la Cadena de Amor en la Familia de la Cruz, elevamos a Dios un himno de alabanza y de acción de gracias y, al mismo tiempo imploramos el auxilio divino, como un eco del grito amoroso y confiado de Conchita Cabrera, que dio origen a las Obras de la Cruz: ¡Jesús Salvador de los hombres, sálvalos, sálvalos!    

Vivamos la insigne gracia del sacerdocio bautismal de la Iglesia o de la "Cadena de Amor".  Jesús nos lo pide: "Yo quisiera que se diera un impulso poderoso a ese acto expiatorio, uniendo víctimas a la Gran Víctima... y que todos a una me ofrezcan y se ofrezcan en mi unión" (CC 49,18).

"Que se procure la Cadena que he pedido, por todos los medios posibles" (CC 22,36)

Reglas de la Cadena de Amor Práctica

1.  Trabaja en ser humilde y sacrificado.

Mortificar los sentidos.
Gozarse en las pequeñas humillaciones.
2.  Se puro de cuerpo y alma. Guardar los ojos. 
Llamar al Espíritu Santo con frecuencia.
Procurar la interna unión con Jesús.
3.  Trabaja en ser persona de oración. Hacer con cuidado la Cadena de Amor.
Hacer muchas comuniones espirituales.
4.  Ama la vida oculta, escondida en Dios. Modestia, ocultamiento, no hablar de sí.
Ser sencillo, natural, sin presunción.
5.  Ten cariño a la virtud de la pobreza. Procura sentir algún efecto de la pobreza.
Gozarse en ser despreciado, como Jesús.
6.  Olvídate de ti mismo, y piensa sólo en tu Jesús. No buscar comodidades. No tenerse compasión. 
Vencernos en la conversación, pereza, repugnancia, etc.
No complacernos en lo que hacemos.
7.  Ten tu corazón vacío de todo afecto    terreno para lo que llene Jesús en su totalidad. Meditar sobre la brevedad de la vida.
Pensar en lo transitorio de las criaturas.
Sacrificarlo todo a Jesús.
Ver a Dios en el trato con los demás.
8. Ama a María e imítala en su obediencia a  Dios y a los hombres. Ver a Dios en quien nos manda.
Decir con frecuencia: "Señor, qué quieres que haga?"
Escuchar al Espíritu Santo y obedecerle.
9. Obra con pureza de intención, bajo la mirada de Jesús. Ofrecer cada acción a Jesús, Verbo Encarnado.
Ver a Dios en el fondo del alma.
10. Tiende sin cesar a todo lo recto y santo. No dejarse llevar del respeto humano.
No obrar nunca con pasión o primer impulso.
11. Templa tu alma para el dolor en todas sus formas. No huir nunca del dolor: "Todo lo puedo en Aquel que me conforta".
Pedir el amor a la Cruz.
Nunca perder la paz en nuestras penas.
12. Ama a Dios sin interés y abandónate a su Voluntad. Practicar las virtudes por puro amor, sin excluir la esperanza.
No medir la altura de tus calvarios.
Se generoso.
13. Corresponde sin esperas y sé fiel a las inspiraciones. Amar con entusiasmo y mucho fuego.
Desear sacrificarnos, ser víctimas, para probar nuestro amor.
14. Vive en Dios y sólo para Dios, muerto a todo lo que no sea El. Morir a todo lo creado para vivir en Dios.
Nada germina sino en el sufrimiento.
Cuando nos busquen a nosotros, que encuentren a Jesús.


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